Y salió la sentencia argentina

Después de cinco años de juicio, de tener la espada de Damocles sobre la cabeza, de pasarme noches durmiendo mal, acosada por la angustia de eventualmente verme separada de mis hijos, la jueza argentina se jugó y me dio la razón contra los dictámenes del “defensor” de menores y del fiscal que aconsejaban devolver los chicos a su lugar de residencia habitual porque – dijeron – si bien el traslado había sido lícito, la “retención” de ellos en la Argentina era “ilícita” curiosamente repitiendo casi calcados los argumentos que habían usado las juezas en Francia y los abogados de mi ex marido.

Hasta hoy me pregunto si habrá corrido plata, porque desde que la asistente social supuestamente designada para supervisar las visitas de JD entró en el caso el defensor de menores dio un giro sorprendente en cuanto a la actitud que venia trayendo  a favor de la permanencia de los chicos en este país, manipuló la designación de la perito psicóloga de cuarta que en su dictamen puso  que los chicos “no corrían ningún riesgo psíquico ni físico” si retornaban a Francia. ¿Tenía una bola de cristal la desgraciada? No, simplemente quiso asegurarse de que la conclusión de su dictamen se ajustara a lo que exige la Convención de La Haya de 1980 para facilitar la tarea que después completó el defensor recomendando que vuelvan a manos del padre mencionando ese dictamen.

Fue el día de mi cumpleaños, me había mudado hacía dos días y mi casa era un caos muy parecido a Kosovo. Yo estaba en la cocina buscando cosas para ayudar a mi mamá a preparar el almuerzo cuando Claudine y Constantino me traen un documento bien enrollado y atado con una cinta que parecía una especie de diploma. La bebé me dice en su media lengua:

– “Mamá, este es nuestro regalo de cumpleaños”.

Yo creí que era un dibujo que me hicieron o algo así, de modo que lo puse por ahí en arriba de un mueble.Entonces Claudine insistió con su vocecita expectante :

– ¿No lo vas a abrir mamá?

Tomé el cilindro y desaté la cinta.Lo primero que me saltó a la vista es la palabra “RESUELVO”.El corazón me dio un brinco y no quise seguir leyendo.

– ¿No lo vas a leer?- me dijo mi madre – ya va a estar la comida.

Entonces seguí leyendo y cuando vi la frase “Rechazar la restitución de Constantino y Claudine a la República de Francia” ya no me puede contener y me metí en mi dormitorio a llorar porque sentí que me asfixiaba. Por un momento pensé si no era una alucinación y había leído mal el papel, pero no. Las letras me bailaban detrás de las lágrimas.

-¿Que te pasa?- me dijo mi mamá siguiéndome.

-Salió la sentencia.

-¿Y?

-A mi favor.

Mi madre se levantó de un salto y me arrebató el documento de la mano. No podía creer lo que estaba viendo porque después de todas las peripecias judiciales, de una pericia truchísima, de dos dictámenes en contra, era casi un imposible, pero … muestras oraciones por los chicos habían sido escuchadas por el Señor.

Quedamos aleladas sin saber que hacer, como en esas escenas de película que los actores quedan como en suspenso hasta que nos abrazamos entre todos lagrimeando y sollozando como Magdalenas. Los chicos creían que era una actuación y se prestaban al juego.

Constantino estaba medio extrañado y preguntó:

-¿Que pasa abuela?¿Que dice el papel?

-¡Que tu papá no los lleva a Francia, Costa!!

– ¡Sii!- dijo Constantino haciendo con el puño ese gesto de triunfo que aprende de las películas. Claudine ajena totalmente al dramatismo de la situación seguía buscando a la gatita que se le había escondido en medio de las bolsas de la mudanza.

Mi padre miraba la escena sentado sonriendo y jugando con el corcho del vino recién destapado porque él fue el que trajo la copia de la sentencia y se la dio a los chicos para que me la entreguen.

¿Y ahora?-le dije

-Y ahora hay que seguir remando, porque seguramente tu ex va a apelar

-¿Te parece?

-Escuchame, el tipo es un enfermo mental, los chicos le importan una breva, tiene plata de sobra porque gana bien y  no gasta un peso en sus hijos, toda su vida gira alrededor de la obsesión por destruirte sacándote los hijos y si se queda sin ese objetivo se tiene que suicidar porque evidentemente no ha encontrado la forma de reconstruir su vida. Así que  va a seguir con el acoso, pero ahora se va a convertir en un tipo peligroso, habrá que tener mucho cuidado con los chicos porque le va a aflorar la violencia.

Un soplo de oxígeno puro entró en mi vida con esa sentencia, y a pesar de los sinsabores que tuve que pasar a lo largo de estos cinco años tengo que agradecerle a la jueza argentina que tuvo el valor de ser imparcial y no haberse dejado amilanar por los argumentos de gente a la que no le importa la salud emocional de  los niños ni su felicidad. Sé que la lucha continúa con resultado incierto, pero este es un round ganado a fuerza de  pelear cada día sin descanso por el bienestar de mis hijos.¡Que feliz cumpleaños!¡Gracias Dios mío!¡Gracias Virgen María!

 

 

 

 

Estrategias sofisticadas de los “machos alfa”

Febrero 2015.Primera visita de JD. Para evitar los desagradables tironeos y las malintencionadas acusaciones de que obstaculizo el contacto paterno filial de la última visita le propuse esta vez que  lleve los chicos a su departamento y que se queden con él hasta su regreso a Francia que era en 15 días. Obviamente se negó rotundamente a tenerlos mas de 6 horas por día con la excusa de que el depto. que había alquilado tenía sólo dos habitaciones y venían sus padres con él. Aclaro que la propuesta le hice antes de que lo alquilara, es decir que lo hizo a propósito para poder negarse a tener a los chicos a su cargo todo el día porque en realidad tanto él como sus padres vienen más a pasear que a estar con los chicos. Y eso después de escribirme 20 mails  de que yo le dejaba pasar poco tiempo con sus hijos cuando venía a la Argentina.

Al tercer día los nenes no querían ir más porque no les gustaba que el padre los bañe y los toquetee. Tuve que decirle que deje de hacerlo. Otra vez Claudine bajó un kilo y Constantino que tiene sobrepeso subió dos. Al cuarto día la nena volvió vomitando y con fiebre. Médico, análisis, reposo. Una docena de mensajes por día para que le dé la dirección del médico para constatar la verosimilitud de la orden de reposo por 48 hs. A la semana siguiente Constantino viene contando que el padre le pega y los abuelos la maltratan a Claudine. Los viejos se ponían nerviosos porque no hablan español y además Claudine sufre de dislalia así que no le entendían ni jota. Ni ella menos.

Llamo a la supuesta “supervisora” designada por el Juzgado para que tome cartas en el asunto me contesta que ella no puede hacer nada “porque no le constan los malos tratos”. Entonces, presento la denuncia en la agencia de violencia doméstica donde estuvo tres horas hablando con los funcionarios. Me entregan al día siguiente el legajo para su presentación en el Juzgado, lo hago, el Juzgado se toma su tiempo sabiendo que ya llegaba el momento del regreso a su país, ninguna resolución ni apercibimiento.

Las argucias de este sicópata para tenerme en alerta y consumir mi tiempo fueron muchas más, como el acoso telefónico y las veladas amenazas de vengarse y dejarme en la calle y sin mis hijos. Esta vez la violencia le surgió irrefrenable, no pudo seguir simulando su rol de persona conciliadora y su odio y su violencia se canalizaron por whatsapp.

Relato todo esto no para quejarme, sino para que la gente sepa como los “machos alfa” separados inventan  todo tipo de molestias permanentemente para ocupar nuestro tiempo y demostrar su poder. Esas son sus estúpidas y perversas “estrategias” para desgastarnos moralmente a las madres. Yo tengo que ganarme el pan para mis hijos, tengo un trabajo de mucha responsabilidad, mucha gente a mi cargo, y tuve que andar los quince días de aquí para allá dejando de hacer mis tareas porque al señor JD y sus padres estaban de visita y cada día los chicos volvían con una novedad. No quiero pensar como sería si vivieran aquí.

A todo esto hay dos grandes responsables de que sucedan estas cosas: los jueces y los defensores que  so pretexto de respetar el “derecho del padre que viene  dos veces por año” hacen caso omiso de las protestas y le hacen el campo fértil para que se abusen de una que tiene que estar todo el día pendiente de las chicanas, insultos, amenazas a mi persona  y malos tratos hacia los chicos, a tal punto que tuve que hacer la denuncia en la oficina de violencia doméstica y no en el juzgado donde está el expediente para que me escuchen, porque en el juzgado siempre, invariablemente, la jueza falló en contra de lo que yo pedía y nunca me atendió.

Yo tengo que lidiar todo el año con mis hijos,sus problemas, su escuela, sus demandas, sus enfermedades con un mísera ayuda económica del padre para que después venga quince días a hacérmela difícil sólo para desquitarse de que lo hay abandonado, todo con la complacencia de los funcionarios.

A todo esto ayer fue “el día de la Mujer”. Digo yo, ¿Los varones no sienten un poco de vergüenza ese día? ¿Que es lo que hay para festejar? Si nos separamos para no soportar la violencia machista, los varones nos persiguen con la misma vehemencia como si fueran mujeres despechadas, si trabajamos nos pagan menos porque … somos mujeres, si no cortamos la relación a tiempo terminamos inválidas o muertas, si nos vamos nos quieren quitar los hijos para vengarse y siguen las firmas. Repito ¿Que hay para festejar?

 

Un año más con los chicos

Un año ha pasado desde mi último post. Mucha agua ha corrido bajo el puente, pero me fue imposible seguir el relato porque la lucha por la subsistencia se volvió cada vez más dura.Después de mandar mi curiculum a centenares de organizaciones encontré trabajo en un hospital famoso de Buenos Aires como fundraiser pero antes del año me tuve que ir porque el sueldo era demasiado bajo y además el ambiente de trabajo era desordenado, opaco, frustrante e inundado de mala onda. Afortunadamente ahora estoy en una fundación conducida por sacerdotes jesuitas donde el ámbito es excelente y ocupo la mayor jerarquía ejecutiva de la organización, que es de alcance nacional con varias delegaciones en las ciudades más importantes.

La lucha con JD continuó durante todo el 2014. Primero, la perito que había designado la jueza que entiende en el juicio iniciado por mi ex marido se despachó con un dictamen que no se puede calificar sino como un verdadero mamarracho técnico.  llegando a afirmar – sin ningún fundamento científico – que mis hijos no sufrirán ningún daño psíquico ni emocional si se los regresa a Francia sin la madre. Sin comentarios.

Después, a  fin de año, tanto el supuesto Defensor de Menores como el Fiscal en turno también se pronunciaron por separar a los chicos de su madre y devolverlos a Francia “en cumplimiento de tratados internacionales”. Lo más curioso es que para estos paladines de la justicia separarlos de su mamá – de la que no se separaron nunca desde que nacieron – y devolverlos a su país natal contempla “el interés superior de los niños” que según su óptica consiste en que no se violen los tratados. Hasta hoy no me puedo explicar como personas que se supone deben defender a los niños pueden poner por escrito tamaña barbaridad ni tampoco que permanecer con su madre sea menos importante para los niños que cumplir con tratados celebrados para otros fines.

La Convención de La Haya que ambos funcionarios mencionan es para los casos en que el traslado o permanencia ha sido ilegal, pero en mi caso cuento con la autorización por escrito del padre para que los chicos residan permanentemente en la Argentina.¿Donde está la ilegalidad? El supuesto Defensor para justificar su opinión hasta se permite desmerecer el valor probatorio de la autorización conferida ante una autoridad pública argentina e interpretar no lo que hizo sino lo que quiso hacer el  padre cuando la firmó, como si hubiera hecho un copy paste de lo que dijeron las juezas del tribunal francés.

Obviamente el Dr. Alvarez no menciona en ninguna parte que el Estado argentino rechazó de plano el pedido de retorno formulado por JD,  pero taimadamente dice que el traslado fue legal, pero no así la permanencia de los chicos en Argentina. En un escrito de 15 carillas desarrolla su teoría con una meticulosidad  tal para aconsejar el regreso de los chicos y descalificar mis razones que  ni los abogados defensores de JD hubieran podido hacer mejor el escrito. Es más , en partes toma textualmente los argumentos de ellos. Poderoso caballero es Don Dinero.

Cuando en Buenos Aires ya habíamos acordado todos los demás términos del divorcio –  incluida la residencia en la Argentina – JDaniel mostró la hilacha y se negó a incluir la cuota alimentaria en el acuerdo porque según él “el que se quedaba con los chicos debía hacerse cargo de todo”. El acuerdo no fue firmado por esa imposición de mi ex marido.

Meses después él inició un procedimiento que se tramita por vía diplomática para sacarme los chicos y llevarlos a Francia en venganza por haberlo desafiado y la Cancillería argentina le contestó a la francesa que se rechazaba el pedido de regreso de los niños porque el padre había autorizado por escrito ante el Consulado argentino en París la residencia permanente, y por lo tanto no se daba el presupuesto de ilegalidad que menciona el Tratado de La Haya para que permanezcan en la Argentina.

Hasta tal punto llega la  brutal indiferencia de del Fiscal y del Defensor por la suerte de sus supuestos defendidos que pasan por alto la decisión del Estado argentino a través de su Cancillería dejando en descubierto que la verdadera razón de sus dichos es que no se animan a controvertir la jurisprudencia de la Corte, para no entrar en conjeturas de otro orden  más desagradables pero muy verosímiles. ¿Para que defender a mis hijos y quedar mal con la Corte si igual ésta los va a mandar de vuelta?

Estas actitudes tan indignantes, frívolas, cobardes, retorcidas y desprovistas de toda sensibilidad humana en un momento me hicieron pensar si no seré yo la equivocada y ellos quienes tiene razón, porque es tan pero tan demencial declarar que el interés superior de los niños es que se cumpla una ley que – por muchos años aún ellos ni siquiera sabrán que existe – que me producen un estupor insuperable y me resulta incomprensible.

Mención aparte en este relato merece la guerra que en 2013 y 2014 me declararon en las escuelas con motivo de la conducta de Constantino, que después de largo peregrinar se detectó que se debía a un problema neurológico. Pero eso será materia del próximo post y sólo porque comprobé que a muchas madres les pasa y son mortificadas por maestras ignorantes.

 

El poder de las bestias humanas

    Escribo estas líneas impresionada por una película llamada “12 años de      esclavitud” que acabo de ver. Es un crudo y desgarrador relato acerca de la trata    de negros a mediados del 1800 en los Estados Unidos,  una de cuyas escenas me    estremeció hasta los huesos por sus connotaciones con mi situación familiar, que  por cierto sigue incierta y bajo amenaza.

En ella,  una mujer negra a punto de ser subastada entre otros prisioneros por un  vendedor de  esclavos de Nueva Orleans está abrazada a sus dos hijos, un varón y  una nena  trémula de terror. Un terrateniente la compra y ella suplica llorando que no  la separen  de sus hijos pero por supuesto no es escuchada y la arrancan del lugar  a la fuerza.  Conmovido, el comprador ofrece entonces llevarse también a la niña  y el  traficante le dice. “Esta niña no está en venta ahora porque me hará ganar  más  dinero del que usted puede pagar”.

Me quedé tan conmocionada que casi no pude seguir mirando. La brutalidad humana estaba retratada en toda su extensión. El lobo en el hombre mostraba sus fauces babeantes.  Obviamente en esa época habrá habido miles de casos como ese o quizás mucho peores,  pero el hecho es que la fuerza de esas imágenes me llevó de inmediato a una reflexión.

¿Qué diferencia hay – en cuanto al trasfondo de brutalidad  – entre el traficante de esclavos  y las juezas francesas que quieren separarme de mis hijos “por imperio de la ley”? Sólo pude encontrar diferencias formales .  En ambos casos personas que invocan la ley positiva desconocen la ley natural. Como dice uno de los personajes, que repudiaba la esclavitud, “la leyes cambian, las verdades universales son constantes”

Porque en esa época el hombre blanco basado en su poder había decretado que los negros no eran seres naturalmente libres y podían ser comerciados como mercadería. Era la ley y debía cumplirse aunque en su nombre se perpetraran atrocidades horrorosas que aún hoy  escandalizan a la civilización.

Ahora la ley dice que si dejas a  tu marido sicópata y te llevas a tus hijos a tu país para evitar que los maltrate – o los mate – tenés que devolverlos aunque ello implique separarlos de la madre. ¿Cuál es la diferencia, desde el punto de vista humano?

¿Qué diferencia hay entre un traficantes de esclavos que se vale de su poder para arrancar a una madre sus hijos amparándose en una ley injusta y juezas que hacen los mismo valiéndose del poder del Estado so pretexto de impartir justicia?¿Que el traficante emplea a sus esbirros y las juezas emplean a la policía?

La conclusión a la que llego es que el ser humano – varón o mujer – sigue siendo tan bestial como en el siglo 19, no hemos avanzado nada. Tanto las juezas que decretaron que debía restituir mis hijos a Francia “a la casa del padre” como al traficante de la película les importó muy poco que les pasaba a los niños, son dos especies de la misma bestia sólo que vistas en dos dimensiones temporales distintas.

Y no es excusa que sólo hacen cumplir la ley, porque todo el mundo sabe que toda ley tiene dos por lo menos dos interpretaciones. Simplemente les importa un pepino lo que les pasa a niños indefensos arrojados a las manos de padres maltratadores y vengativos.

¿Qué pedazo de roca tienen en lugar del corazón esa clase de personas? ¿O son tan brutas que no entienden la naturaleza de las cosas? En el caso da las juezas francesas es peor, porque usan el poder del Estado para cometer un acto de lesa humanidad revestido de formalidades legales, tal como hicieron los jueces de Hitler para perseguir y asesinar a quienes no pertenecían al “Partido”, pero lo hacían “en nombre de la ley”.

Claro está que no debería extrañar que los franceses cometan estas barbaridades contra extranjeros que consideran de segunda clase teniendo en cuenta que son los inventores del método de exterminio que probado en Argelia luego fue importado y aplicado por los militares argentinos contra su propio pueblo en el llamado “Proceso de reorganización nacional” que dejó miles de víctimas y heridas sangrantes aún hoy, treinta años después.

Toda la película es estremecedora, pero a mi solo me impactó esa parte porque sentí que me tocaba el corazón. No es posible que un enfermo de deseos de venganza como mi ex marido sea amparado por jueces que no pretenden hacer justicia sino simplemente valerse de la ley para arrasar con el derecho humanos más elemental de un niño que es permanecer con su madre.

No me cabe duda de que estas juezas sin alma al igual que el traficante de esclavos representan el nivel más deleznable de la  condición humana. Me pregunto:¿Qué diferencia hay entre una negra esclava y una sudaca presa de las leyes francesas hechas para esclavizarlas “civilizadamente” encubriendo a maridos maltratadores y violentos?

Nuestros jueces argentinos también son cómplices de estas atrocidades dictando sentencias inicuas escudándose supuestamente en el cumplimiento de tratados internacionales (Que en otros casos desconocen abiertamente) afirmando con un cinismo repugnante al más elemental sentido de humanidad que lo hacen “en el interés superior del niño”.

Hoy los norteamericanos esclavistas están presididos por un afroamericano descendiente de esos esclavos que eran comerciados “legalmente”. Quizás algún día veamos también un Nuremberg para todos estos jueces y funcionarios que no trepidan en separar a niños pequeños de sus madres  también “legalmente”.

La Jueza francesa: a los argentinos ni justicia.

Y finalmente salió la sentencia del juzgado francés donde se tramita mi divorcio. Obvio, dándole todo a JD y multándome a mi con 3.000 euros por haber osado molestarle en defensa de mis hijos, lo cual según la jueza le causó “un daño moral resarcible”.

Cuando digo que le da todo a JD quiero decir “todo”. Mis cosas personales, el departamento, los chicos, los muebles, en fin, TODO. Pensar que uno ve en las películas que son las esposas los que dejan a los maridos en pelotas.

Este tercer fallo casi reproduce textualmente lo que dicen los otros dos anteriores, no tiene en cuenta prácticamente ninguna de mis alegaciones ni da razones claras de porqué me deja en la calle, pretendende quitarme los niños y me arruina económicamente.

La verdad, no me sorprendí para nada, dado que el autor del fallo en realidad no es el juzgado sino el estado francés al cual le interesa un comino “el interés superior del niño” ni todas esas fruslerías tercermundistas sentimentaloides. Lo que le interesa es impedir que se le escape la sangre nueva que necesita imperiosamente su gerontocracia decadente para sostener el sistema previsional privilegiado que supieron consegui y sobrevivir y al mismo tiempo castigar a una sudaca atrevida como yo que se anima a pelear para librar a sus hijos de las garras de este tenebroso sistema draculiano.

Lo curioso,eso sí, es que la justicia francesa sigue insistiendo – como fundamento principal de la decisión – en el hecho de que yo traje ilícitamente a mis hijos a la Argentina, desconociendo olímpicamente la documentación del consulado argentino en París en la que consta que JD autoriza la residencia permanente de los chicos en este país.

Esta autorización que me dio JD porque yo se lo exigí fue el motivo del rechazo de la Cancillería argentina al pedido de restitución efectuado por JD. Obvio, porque hubo una autorización, entonces no era ilícito.

Que sea ilícito, es decir ilegal,  es lo que exigen los tratados para que proceda el retorno de los niños.

El rechazo de la Argentina fue aceptado luego por la Cancillería francesa que archivó el expediente. Pero parece ser que los jueces franceses no sólo desprecian a los documentos de los países subdesarrollados y sus subdsarrolladas instituciones sino que ni siquiera les importa lo que dice su propia Cancillería.

Ahora la lucha continúa, en Francia en la Corte de Apelaciones, y luego seguira aquí en la Corte Suprema después de pasar por la primera y segunda instancia.

Mientras tanto espero la sentencia de la jueza argentina de primera instancia que tiene que decidir si acepta o no el pedido de “reintegro de hijo” presentado por los abogados de JD que probablemente salga después de las vacaciones de julio.

Pero mientras tanto Constantino ya cumple 7 añitos y Claudine 4, parece mentira pero pese a todas las dificultades que debo soportar – sobre todo la incertidumbre de cuan bestias pueden llegar a ser los jueces – viven felices, tienen amiguitos, juegan con sus primos (los hijos de mi hermano Martín) van a la escuela tengo un buen empleo y acabo de mudarme a un departamento que después de las reparaciones del caso quedó recoqueto. Y esto es lo que vale, mas allá de la maldad, el odio y la perversidad de quienes quieren separarme de mis hijos y sumirme en la miseria y el dolor, unos por odio como JD y otros por indiferencia y narcisismo. No lo lograrán.

Derechos semi-humanos

Lamento actualizar este blog con tanta demora, pero … los chicos crecen, cada vez tiene más exigencias y hay que cuidarlos más de modo que el tiempo que me queda es bastante escaso porque termino el día realmente reventada y sin ganas de nada.

Constantino ya cumplió 6 años y Claudine 3, están hermosos y sanitos aunque revoltosos y desobedientes. El padre sigue sin mandar un peso para su mantención, quizás creyendo que con esa táctica extorsiva me va a quebrar. Pero siento que mis hijos me dan una fuerza increíble para resistir en esta lucha desigual en la que no sólo tengo que pelear contra JD sino contra la brutalidad, insensibilidad y cobardía de juezas, ¡Sí, mujeres! francesas y argentinas.

Y ni que decir como me alientan la paciencia y el cariño de mis padres, sin la ayuda de los cuales no hubiera podido liberarme y liberar a mis niños de la ira y el resentimiento de un personaje que se volvió alienado y vengativo.

Mientras, seguimos esperando que él se digne responder si acepta o no el acuerdo propuesto a sus abogados argentinos respecto de la tregua judicial por dos años. Su silencio me hace pensar que no lo va a aceptar y va a esperar el resultado del juicio de divorcio en el que tiene evidentes ventajas desde que se tramita en París.

Sobre eso, en estos días estuve leyendo algunas notas sobre quejas de familiares de personas presas por haber participado en la represión ilegal de los 70’s en cuanto a sus derechos humanos que dicen no ser respetados por las autoridades, y eso me hizo pensar sobre este tema con relación a mi situación personal y familiar.

Primero, que yo sepa, dado que el derecho es una creación humana para poder convivir sin matarse los unos a los otros no hay derechos que no sean humanos, así que nunca entendí la razón del agregado “humanos”. ¿Los animales tienen derechos? ¿O los vegetales, o las piedras? Quizás por “humanos” se quiere significar “naturales” o comunes a cualquier persona desde su aparición en la vida.

Pero si es así, la sustitución de “naturales” por “humanos” encierra una gran falsificación porque al mismo tiempo que muchos se rasgan las vestiduras por lo que califican como violaciones a los derechos “humanos” miran indiferentes como se violan derechos naturales, cuando no cooperan activamente para desconocerlos, sin que se les mueva un pelo.

Eso habla a las claras que en realidad el ser “humano” todavía no llegó a serlo totalmente y que su parte animal predomina sobre el atributo que supuestamente lo convierte en una especie superior del mundo animal, es decir, la inteligencia.

O sea que para no tener que reconocer los derechos naturales el hombre inventó los derechos “humanos” que desconocen en gran medida a aquellos.

Por ejemplo, mis hijos tienen el derecho natural fundamental de vivir hasta su juventud junto a quien los tuvo nueve meses en su cuerpo y les dio la vida, como sucede en la naturaleza, pero el ser “humano” inventó “el interés superior del niño” y se arrogó el derecho de definir en cada caso cual es aunque ello signifique violar el derecho natural de los que dicen “proteger”.

En mi caso, las bestiales juezas francesas (sí, mujeres y madres) entendieron arbitrariamente que el “interés superior del niño” es respetar una ley dictada para otra cosa aunque ello implique separar hijos de su madre de la que nunca se habían separado antes.

Para estas magistradas? los sentimientos y emociones de estos seres tiernos e indefensos no entran dentro de su “interés superior” … porque así lo dicen ellas. Fin de la discusión.

¿No tienen entonces mis hijos el más elemental derecho humano que es el derecho a estar con su madre? Pura hipocresía.

Estas situaciones espantosas que me tocó vivir me hacen pensar que en realidad el ser “humano” aún no llegó a ese estadio de humanidad suficiente como para llamarse así.

Quizás está en camino a serlo, quizás hay muchos que ya lo son, pero son más, infinitamente más, los que se manejan con criterios que desmienten la pretendida inteligencia del hombre – comúnmente llamada “buen sentido” – y en realidad son sólo seres semi-humanos porque si de verdad fueran “humanos” comprenderían que la ley fue hecha para el hombre, no el hombre para la ley.

¿Por qué tengo que estar luchando para que no me separen de mis hijos si no he cometido más falta que dejar a un hombre que me hizo a mí y a Constantino un daño psicológico tremendo que estamos tratando de reparar?

Por eso, los tan mentados “derechos humanos” son en realidad “derechos semi-humanos” porque son usados y manipulados por seres indigestados de egoísmo que se creen dioses y de verdad sólo son una especie de máquinas, solamente ven su propio interés y se desentienden del dolor y la aflicción que crean sus actos contra natura.

Tregua

En respuesta a la demanda que puso JD aquí en Argentina para que la suscrita le “reintegre” los objetos que según él yo le había sustraído ilegalmente (es decir nuestros hijos) la jueza fijó una audiencia justo para el día que llegaba de Francia, el 18 de agosto.

Ese día a la hora de la audiencia caía tanta agua que las calles se convirtieron en canales venecianos y conseguir un taxi era misión casi imposible, pero lo logramos y con mi padre y abogado llegamos al Juzgado.

Estaban los dos abogados de JD, quien llegó más tarde con la valija a cuestas porque vino directamente de Ezeiza. La jueza habló primero con los abogados de él (lo que me dio mala espina), luego con el mío. Yo esperaba en la antesala. Finalmente nos reunimos todos juntos y su señoría nos informó que no iba a recabar ninguna de las pruebas ofrecidas y que iba a fallar utilizando criterios estrictamente jurídicos.

Creo que el mensaje era que iba a hacer lugar a la demanda en mi contra aunque lo adornó con algunas verduritas dialécticas. Porque si iba a fallar sólo en base a papeles quería decir que le daba cero importancia a mi relación con los niños, a su afincamiento en la Argentina, al rechazo del intento de recuperación de JD por vía diplomática y a todo lo que me favorecía.

El defensor de menores, que ya había estado antes a solas con la jueza, propuso entonces que mientras se ventilaba el juicio de divorcio se llegara a un acuerdo para que los chicos pudieran viajar a Francia por quince días en el mes de julio de 2013 y otro tanto a fin de año y mientras tanto se suspendieran las acciones judiciales en la Argentina.

Deliberaciones por aquí, deliberaciones por allá, se terminó firmando un acta de compromiso de que se iba a tratar de llegar a un acuerdo. JD exigió que en el acuerdo yo me comprometa a respetar la decisión judicial que recayera en el juicio de divorcio. No le contesté. Así, de hecho se abrió una tregua y la sentencia quedó en suspenso.

Luego vinieron los días en que JD llevaba a los chicos a su departamento “supervisado” por la asistente social que en realidad le hacía de niñera (a cambio de suculentos honorarios por supuesto).Pasaron bastante rápido, y diez días después regresó a Francia.

Obviamente los chicos se enfermaron, Constantino volvió a las conductas agresivas a tal punto que las llamadas de la escuela eran frecuentes y Claudine no entendía muy bien que estaba pasando pero no se hizo mayor problema.

Antes de todo esto yo le había pedido a la jueza que autorice un examen psicológico de Constantino por personal experto del Hospital Elizalde especializado en maltrato infantil para ver si realmente tenía o no secuelas de los arranques de ira de su padre.

Fui yo, mi madre, mi padre, JD y Constantino a entrevistarnos todos con la psicóloga por turnos. Constantino fue a varias sesiones.

Resultado: la profesional muy sutilmente puso en el informe que mandó al juzgado que si bien Constantino quería mucho a su padre su relación con él no era la mejor y menos sutilmente que recomendaba la permanencia del niño en el actual ámbito familiar.

Como era de esperar los abogados de JD saltaron como leche hervida y faltó poco para que califiquen a la psicóloga especialista y perito oficial de una especie de “manochanta” perdida en las espesas brumas del saber científico que no sabía muy bien que estaba diciendo.

Obvio ese informe fue a parar a las pruebas de mi parte en el juicio de divorcio en Francia, pero con la experiencia que tuve con las juezas anteriores no me hago muchas ilusiones que lo tomen en cuenta.

Ahora estamos en la dulce espera de que se llegue a un acuerdo por dos años y que finalmente podamos viajar con los chicos a Francia, protegidos por ese acuerdo, para que vean a sus abuelos paternos.

Mientras tanto el 19 de diciembre finaliza el plazo para que el juez del divorcio comience a estudiar las pruebas presentadas en el expediente y decida sobre tenencia de los menores, división de bienes y régimen de visitas.