Estrategias sofisticadas de los “machos alfa”

Febrero 2015.Primera visita de JD. Para evitar los desagradables tironeos y las malintencionadas acusaciones de que obstaculizo el contacto paterno filial de la última visita le propuse esta vez que  lleve los chicos a su departamento y que se queden con él hasta su regreso a Francia que era en 15 días. Obviamente se negó rotundamente a tenerlos mas de 6 horas por día con la excusa de que el depto. que había alquilado tenía sólo dos habitaciones y venían sus padres con él. Aclaro que la propuesta le hice antes de que lo alquilara, es decir que lo hizo a propósito para poder negarse a tener a los chicos a su cargo todo el día porque en realidad tanto él como sus padres vienen más a pasear que a estar con los chicos. Y eso después de escribirme 20 mails  de que yo le dejaba pasar poco tiempo con sus hijos cuando venía a la Argentina.

Al tercer día los nenes no querían ir más porque no les gustaba que el padre los bañe y los toquetee. Tuve que decirle que deje de hacerlo. Otra vez Claudine bajó un kilo y Constantino que tiene sobrepeso subió dos. Al cuarto día la nena volvió vomitando y con fiebre. Médico, análisis, reposo. Una docena de mensajes por día para que le dé la dirección del médico para constatar la verosimilitud de la orden de reposo por 48 hs. A la semana siguiente Constantino viene contando que el padre le pega y los abuelos la maltratan a Claudine. Los viejos se ponían nerviosos porque no hablan español y además Claudine sufre de dislalia así que no le entendían ni jota. Ni ella menos.

Llamo a la supuesta “supervisora” designada por el Juzgado para que tome cartas en el asunto me contesta que ella no puede hacer nada “porque no le constan los malos tratos”. Entonces, presento la denuncia en la agencia de violencia doméstica donde estuvo tres horas hablando con los funcionarios. Me entregan al día siguiente el legajo para su presentación en el Juzgado, lo hago, el Juzgado se toma su tiempo sabiendo que ya llegaba el momento del regreso a su país, ninguna resolución ni apercibimiento.

Las argucias de este sicópata para tenerme en alerta y consumir mi tiempo fueron muchas más, como el acoso telefónico y las veladas amenazas de vengarse y dejarme en la calle y sin mis hijos. Esta vez la violencia le surgió irrefrenable, no pudo seguir simulando su rol de persona conciliadora y su odio y su violencia se canalizaron por whatsapp.

Relato todo esto no para quejarme, sino para que la gente sepa como los “machos alfa” separados inventan  todo tipo de molestias permanentemente para ocupar nuestro tiempo y demostrar su poder. Esas son sus estúpidas y perversas “estrategias” para desgastarnos moralmente a las madres. Yo tengo que ganarme el pan para mis hijos, tengo un trabajo de mucha responsabilidad, mucha gente a mi cargo, y tuve que andar los quince días de aquí para allá dejando de hacer mis tareas porque al señor JD y sus padres estaban de visita y cada día los chicos volvían con una novedad. No quiero pensar como sería si vivieran aquí.

A todo esto hay dos grandes responsables de que sucedan estas cosas: los jueces y los defensores que  so pretexto de respetar el “derecho del padre que viene  dos veces por año” hacen caso omiso de las protestas y le hacen el campo fértil para que se abusen de una que tiene que estar todo el día pendiente de las chicanas, insultos, amenazas a mi persona  y malos tratos hacia los chicos, a tal punto que tuve que hacer la denuncia en la oficina de violencia doméstica y no en el juzgado donde está el expediente para que me escuchen, porque en el juzgado siempre, invariablemente, la jueza falló en contra de lo que yo pedía y nunca me atendió.

Yo tengo que lidiar todo el año con mis hijos,sus problemas, su escuela, sus demandas, sus enfermedades con un mísera ayuda económica del padre para que después venga quince días a hacérmela difícil sólo para desquitarse de que lo hay abandonado, todo con la complacencia de los funcionarios.

A todo esto ayer fue “el día de la Mujer”. Digo yo, ¿Los varones no sienten un poco de vergüenza ese día? ¿Que es lo que hay para festejar? Si nos separamos para no soportar la violencia machista, los varones nos persiguen con la misma vehemencia como si fueran mujeres despechadas, si trabajamos nos pagan menos porque … somos mujeres, si no cortamos la relación a tiempo terminamos inválidas o muertas, si nos vamos nos quieren quitar los hijos para vengarse y siguen las firmas. Repito ¿Que hay para festejar?

 

El poder de las bestias humanas

    Escribo estas líneas impresionada por una película llamada “12 años de      esclavitud” que acabo de ver. Es un crudo y desgarrador relato acerca de la trata    de negros a mediados del 1800 en los Estados Unidos,  una de cuyas escenas me    estremeció hasta los huesos por sus connotaciones con mi situación familiar, que  por cierto sigue incierta y bajo amenaza.

En ella,  una mujer negra a punto de ser subastada entre otros prisioneros por un  vendedor de  esclavos de Nueva Orleans está abrazada a sus dos hijos, un varón y  una nena  trémula de terror. Un terrateniente la compra y ella suplica llorando que no  la separen  de sus hijos pero por supuesto no es escuchada y la arrancan del lugar  a la fuerza.  Conmovido, el comprador ofrece entonces llevarse también a la niña  y el  traficante le dice. “Esta niña no está en venta ahora porque me hará ganar  más  dinero del que usted puede pagar”.

Me quedé tan conmocionada que casi no pude seguir mirando. La brutalidad humana estaba retratada en toda su extensión. El lobo en el hombre mostraba sus fauces babeantes.  Obviamente en esa época habrá habido miles de casos como ese o quizás mucho peores,  pero el hecho es que la fuerza de esas imágenes me llevó de inmediato a una reflexión.

¿Qué diferencia hay – en cuanto al trasfondo de brutalidad  – entre el traficante de esclavos  y las juezas francesas que quieren separarme de mis hijos “por imperio de la ley”? Sólo pude encontrar diferencias formales .  En ambos casos personas que invocan la ley positiva desconocen la ley natural. Como dice uno de los personajes, que repudiaba la esclavitud, “la leyes cambian, las verdades universales son constantes”

Porque en esa época el hombre blanco basado en su poder había decretado que los negros no eran seres naturalmente libres y podían ser comerciados como mercadería. Era la ley y debía cumplirse aunque en su nombre se perpetraran atrocidades horrorosas que aún hoy  escandalizan a la civilización.

Ahora la ley dice que si dejas a  tu marido sicópata y te llevas a tus hijos a tu país para evitar que los maltrate – o los mate – tenés que devolverlos aunque ello implique separarlos de la madre. ¿Cuál es la diferencia, desde el punto de vista humano?

¿Qué diferencia hay entre un traficantes de esclavos que se vale de su poder para arrancar a una madre sus hijos amparándose en una ley injusta y juezas que hacen los mismo valiéndose del poder del Estado so pretexto de impartir justicia?¿Que el traficante emplea a sus esbirros y las juezas emplean a la policía?

La conclusión a la que llego es que el ser humano – varón o mujer – sigue siendo tan bestial como en el siglo 19, no hemos avanzado nada. Tanto las juezas que decretaron que debía restituir mis hijos a Francia “a la casa del padre” como al traficante de la película les importó muy poco que les pasaba a los niños, son dos especies de la misma bestia sólo que vistas en dos dimensiones temporales distintas.

Y no es excusa que sólo hacen cumplir la ley, porque todo el mundo sabe que toda ley tiene dos por lo menos dos interpretaciones. Simplemente les importa un pepino lo que les pasa a niños indefensos arrojados a las manos de padres maltratadores y vengativos.

¿Qué pedazo de roca tienen en lugar del corazón esa clase de personas? ¿O son tan brutas que no entienden la naturaleza de las cosas? En el caso da las juezas francesas es peor, porque usan el poder del Estado para cometer un acto de lesa humanidad revestido de formalidades legales, tal como hicieron los jueces de Hitler para perseguir y asesinar a quienes no pertenecían al “Partido”, pero lo hacían “en nombre de la ley”.

Claro está que no debería extrañar que los franceses cometan estas barbaridades contra extranjeros que consideran de segunda clase teniendo en cuenta que son los inventores del método de exterminio que probado en Argelia luego fue importado y aplicado por los militares argentinos contra su propio pueblo en el llamado “Proceso de reorganización nacional” que dejó miles de víctimas y heridas sangrantes aún hoy, treinta años después.

Toda la película es estremecedora, pero a mi solo me impactó esa parte porque sentí que me tocaba el corazón. No es posible que un enfermo de deseos de venganza como mi ex marido sea amparado por jueces que no pretenden hacer justicia sino simplemente valerse de la ley para arrasar con el derecho humanos más elemental de un niño que es permanecer con su madre.

No me cabe duda de que estas juezas sin alma al igual que el traficante de esclavos representan el nivel más deleznable de la  condición humana. Me pregunto:¿Qué diferencia hay entre una negra esclava y una sudaca presa de las leyes francesas hechas para esclavizarlas “civilizadamente” encubriendo a maridos maltratadores y violentos?

Nuestros jueces argentinos también son cómplices de estas atrocidades dictando sentencias inicuas escudándose supuestamente en el cumplimiento de tratados internacionales (Que en otros casos desconocen abiertamente) afirmando con un cinismo repugnante al más elemental sentido de humanidad que lo hacen “en el interés superior del niño”.

Hoy los norteamericanos esclavistas están presididos por un afroamericano descendiente de esos esclavos que eran comerciados “legalmente”. Quizás algún día veamos también un Nuremberg para todos estos jueces y funcionarios que no trepidan en separar a niños pequeños de sus madres  también “legalmente”.

Derechos semi-humanos

Lamento actualizar este blog con tanta demora, pero … los chicos crecen, cada vez tiene más exigencias y hay que cuidarlos más de modo que el tiempo que me queda es bastante escaso porque termino el día realmente reventada y sin ganas de nada.

Constantino ya cumplió 6 años y Claudine 3, están hermosos y sanitos aunque revoltosos y desobedientes. El padre sigue sin mandar un peso para su mantención, quizás creyendo que con esa táctica extorsiva me va a quebrar. Pero siento que mis hijos me dan una fuerza increíble para resistir en esta lucha desigual en la que no sólo tengo que pelear contra JD sino contra la brutalidad, insensibilidad y cobardía de juezas, ¡Sí, mujeres! francesas y argentinas.

Y ni que decir como me alientan la paciencia y el cariño de mis padres, sin la ayuda de los cuales no hubiera podido liberarme y liberar a mis niños de la ira y el resentimiento de un personaje que se volvió alienado y vengativo.

Mientras, seguimos esperando que él se digne responder si acepta o no el acuerdo propuesto a sus abogados argentinos respecto de la tregua judicial por dos años. Su silencio me hace pensar que no lo va a aceptar y va a esperar el resultado del juicio de divorcio en el que tiene evidentes ventajas desde que se tramita en París.

Sobre eso, en estos días estuve leyendo algunas notas sobre quejas de familiares de personas presas por haber participado en la represión ilegal de los 70’s en cuanto a sus derechos humanos que dicen no ser respetados por las autoridades, y eso me hizo pensar sobre este tema con relación a mi situación personal y familiar.

Primero, que yo sepa, dado que el derecho es una creación humana para poder convivir sin matarse los unos a los otros no hay derechos que no sean humanos, así que nunca entendí la razón del agregado “humanos”. ¿Los animales tienen derechos? ¿O los vegetales, o las piedras? Quizás por “humanos” se quiere significar “naturales” o comunes a cualquier persona desde su aparición en la vida.

Pero si es así, la sustitución de “naturales” por “humanos” encierra una gran falsificación porque al mismo tiempo que muchos se rasgan las vestiduras por lo que califican como violaciones a los derechos “humanos” miran indiferentes como se violan derechos naturales, cuando no cooperan activamente para desconocerlos, sin que se les mueva un pelo.

Eso habla a las claras que en realidad el ser “humano” todavía no llegó a serlo totalmente y que su parte animal predomina sobre el atributo que supuestamente lo convierte en una especie superior del mundo animal, es decir, la inteligencia.

O sea que para no tener que reconocer los derechos naturales el hombre inventó los derechos “humanos” que desconocen en gran medida a aquellos.

Por ejemplo, mis hijos tienen el derecho natural fundamental de vivir hasta su juventud junto a quien los tuvo nueve meses en su cuerpo y les dio la vida, como sucede en la naturaleza, pero el ser “humano” inventó “el interés superior del niño” y se arrogó el derecho de definir en cada caso cual es aunque ello signifique violar el derecho natural de los que dicen “proteger”.

En mi caso, las bestiales juezas francesas (sí, mujeres y madres) entendieron arbitrariamente que el “interés superior del niño” es respetar una ley dictada para otra cosa aunque ello implique separar hijos de su madre de la que nunca se habían separado antes.

Para estas magistradas? los sentimientos y emociones de estos seres tiernos e indefensos no entran dentro de su “interés superior” … porque así lo dicen ellas. Fin de la discusión.

¿No tienen entonces mis hijos el más elemental derecho humano que es el derecho a estar con su madre? Pura hipocresía.

Estas situaciones espantosas que me tocó vivir me hacen pensar que en realidad el ser “humano” aún no llegó a ese estadio de humanidad suficiente como para llamarse así.

Quizás está en camino a serlo, quizás hay muchos que ya lo son, pero son más, infinitamente más, los que se manejan con criterios que desmienten la pretendida inteligencia del hombre – comúnmente llamada “buen sentido” – y en realidad son sólo seres semi-humanos porque si de verdad fueran “humanos” comprenderían que la ley fue hecha para el hombre, no el hombre para la ley.

¿Por qué tengo que estar luchando para que no me separen de mis hijos si no he cometido más falta que dejar a un hombre que me hizo a mí y a Constantino un daño psicológico tremendo que estamos tratando de reparar?

Por eso, los tan mentados “derechos humanos” son en realidad “derechos semi-humanos” porque son usados y manipulados por seres indigestados de egoísmo que se creen dioses y de verdad sólo son una especie de máquinas, solamente ven su propio interés y se desentienden del dolor y la aflicción que crean sus actos contra natura.

Tregua

En respuesta a la demanda que puso JD aquí en Argentina para que la suscrita le “reintegre” los objetos que según él yo le había sustraído ilegalmente (es decir nuestros hijos) la jueza fijó una audiencia justo para el día que llegaba de Francia, el 18 de agosto.

Ese día a la hora de la audiencia caía tanta agua que las calles se convirtieron en canales venecianos y conseguir un taxi era misión casi imposible, pero lo logramos y con mi padre y abogado llegamos al Juzgado.

Estaban los dos abogados de JD, quien llegó más tarde con la valija a cuestas porque vino directamente de Ezeiza. La jueza habló primero con los abogados de él (lo que me dio mala espina), luego con el mío. Yo esperaba en la antesala. Finalmente nos reunimos todos juntos y su señoría nos informó que no iba a recabar ninguna de las pruebas ofrecidas y que iba a fallar utilizando criterios estrictamente jurídicos.

Creo que el mensaje era que iba a hacer lugar a la demanda en mi contra aunque lo adornó con algunas verduritas dialécticas. Porque si iba a fallar sólo en base a papeles quería decir que le daba cero importancia a mi relación con los niños, a su afincamiento en la Argentina, al rechazo del intento de recuperación de JD por vía diplomática y a todo lo que me favorecía.

El defensor de menores, que ya había estado antes a solas con la jueza, propuso entonces que mientras se ventilaba el juicio de divorcio se llegara a un acuerdo para que los chicos pudieran viajar a Francia por quince días en el mes de julio de 2013 y otro tanto a fin de año y mientras tanto se suspendieran las acciones judiciales en la Argentina.

Deliberaciones por aquí, deliberaciones por allá, se terminó firmando un acta de compromiso de que se iba a tratar de llegar a un acuerdo. JD exigió que en el acuerdo yo me comprometa a respetar la decisión judicial que recayera en el juicio de divorcio. No le contesté. Así, de hecho se abrió una tregua y la sentencia quedó en suspenso.

Luego vinieron los días en que JD llevaba a los chicos a su departamento “supervisado” por la asistente social que en realidad le hacía de niñera (a cambio de suculentos honorarios por supuesto).Pasaron bastante rápido, y diez días después regresó a Francia.

Obviamente los chicos se enfermaron, Constantino volvió a las conductas agresivas a tal punto que las llamadas de la escuela eran frecuentes y Claudine no entendía muy bien que estaba pasando pero no se hizo mayor problema.

Antes de todo esto yo le había pedido a la jueza que autorice un examen psicológico de Constantino por personal experto del Hospital Elizalde especializado en maltrato infantil para ver si realmente tenía o no secuelas de los arranques de ira de su padre.

Fui yo, mi madre, mi padre, JD y Constantino a entrevistarnos todos con la psicóloga por turnos. Constantino fue a varias sesiones.

Resultado: la profesional muy sutilmente puso en el informe que mandó al juzgado que si bien Constantino quería mucho a su padre su relación con él no era la mejor y menos sutilmente que recomendaba la permanencia del niño en el actual ámbito familiar.

Como era de esperar los abogados de JD saltaron como leche hervida y faltó poco para que califiquen a la psicóloga especialista y perito oficial de una especie de “manochanta” perdida en las espesas brumas del saber científico que no sabía muy bien que estaba diciendo.

Obvio ese informe fue a parar a las pruebas de mi parte en el juicio de divorcio en Francia, pero con la experiencia que tuve con las juezas anteriores no me hago muchas ilusiones que lo tomen en cuenta.

Ahora estamos en la dulce espera de que se llegue a un acuerdo por dos años y que finalmente podamos viajar con los chicos a Francia, protegidos por ese acuerdo, para que vean a sus abuelos paternos.

Mientras tanto el 19 de diciembre finaliza el plazo para que el juez del divorcio comience a estudiar las pruebas presentadas en el expediente y decida sobre tenencia de los menores, división de bienes y régimen de visitas.

Los niños “objeto”

A veces, entre el vértigo del trabajo, la escasez de dinero y el cuidado de los chicos me queda un ratito y hago una pausa para pensar un poco mas allá de las cosas cotidianas. Entonces paso revista a la situación que estoy viviendo y sus causas. Me pregunto en que medida contribuí a que mi matrimonio naufragara y a que la vida que estaba supuestamente construyendo junto a JD se derrumbara y se transformara en esta especie de vía crucis que me toca transitar con mis dos pequeños ángeles.

Obviamente no soy la esposa perfecta, tengo mis agujeros anímicos, mis berrinches, mis hábitos y mis ocurrencias como cualquier mujer, pero creo haber puesto bastante de mi parte para mantener mi matrimonio en un nivel de tolerancia mutua aceptable.

Ahora bien, tú conoces a un tipo, te gusta, convives con él, te trata bien, te vas a vivir a su país, te casas sin reservas y luego él comienza a cambiar (o a mostrarse como realmente es, no lo sé) y empeora cuando viene el primer hijo. Te persigue con criticas constantes de mala manera, tiene referencias despectivas hacia tu país, establece condiciones rígidas, tiene un mal humor constante y exigencias permanentes con su ropa y la comida como si fueras la sirvienta etc.

Al principio no son muy marcadas, no les das mucha importancia,siempre son “para tu bien”, “para mejorarte”, “porque te tenés que adaptar”, pero conforme pasa el tiempo el acosos convierte en hábito, la agresión se va agravando y comienzas a sentirte alterada, deprimida, tu autoestima se viene al suelo y comienzas a tener miedo hasta de hacer las cosas más sencillas para no molestarlo, tus propios criterios, tus valores, tu pensamiento se ponen borrosos.

La cosa se pone realmente seria cuando el acoso psicológico se extiende al chico y se empiezan a ver las consecuencias en la personalidad y en las conductas de tu hijo. Entonces ¿Qué debes hacer?

¿Reprimirte totalmente, dejar de ser quien eres, soportar en silencio por años la violencia “pasiva” que ejerce tu marido sobre ti, autodestruirte como persona, todo para no romper tu matrimonio?

Y aquí está la trampa. Porque en primer lugar, la conducta de tu marido es cíclica, matiza sus arranques de permanente mal humor con algunos días de supuesta sensibilidad. Luego, como tus familiares y amigos están a miles de kilómetros estás sola con tu alma, y cuando hablas por teléfono con ellos no cuentas nada porque no tiene ninguna utilidad, el único resultado que puedes obtener es trasladarle a tus seres queridos la aflicción que te envuelve y te confunde.

Además él hacia afuera se muestra como otra persona, entonces cuando le dices a alguna amiga circunstancial parte de lo que te pasa te mira sorprendida “JD? Pero si es un caballero, es un divino, cómo te ayuda!.” Pasan los días y cada vez más te debates entre ver como perjudica la personalidad de tu hijo acosándolo y la impotencia de no poder corregir la situación, porque cada intento que haces termina en lo que él busca, una discusión que te deja a la miseria, siempre delante de tus hijos porque sabe cuánto te duele que vean eso, descalificándote frente aellos, creándoles inseguridad y miedos, y preguntándote hasta cuando podrás soportar la situación.

-Si era así, ya era claro que en tu relación con tu marido había rasgos de violencia emocional, una manipulación evidente ¿Porqué te quedaste embarazada de nuevo?- me preguntó mi sicóloga.

No le pude responder. Ahora, a la distancia me doy cuenta de que pasa que a esta altura una ya está medio estúpida y confundida y no razona debidamente. Quizás pensé que con otro hijo las cosas se suavizarían y se podría convivir, no lo sé realmente, no lo tengo claro. Lo que sé es que la noticia del embarazo no trajo ningún cambio de conducta, al contrario, todo se siguió deteriorando, especialmente mi personalidad.

Ahora bien, aún suponiendo que la culpa o la responsabilidad por la ruptura es de ambos por partes iguales, que con mi manera de ser demasiado tolerante yo provoqué que él intentara someterme sicológicamente utilizando a mi hijo. ¿Con quién deben quedarse los chicos pequeños en caso de separación? He aquí la cuestión clave, que trasciende lo jurídico para ingresar en lo sencillamente humano.

El código civil argentino y toda la legislación y la jurisprudencia de familia hasta ahora contestaban con seguridad: con la madre, salvo obviamente causas graves que lo desaconsejen. Es lo que marca la naturaleza, hasta las bestias más salvajes lo respetan, pero nosotros, los seres humanos, en nuestra ilimitada soberbia nos creemos más sabios que ella y en base a tal aspiración de divinidad sancionamos leyes, firmamos tratados y dictamos sentencias que la contradicen con lo cual nos convertimos en seres más bestiales que los mismos animales so pretexto de respeto al “interés superior del niño”. ¿Qué interés mayor puede tener un chico de dos o tres años que estar con la madre? ¿Qué derecho puede ser más prioritario que ése para el niño

Siguen los ataques

Después de unos meses de relativa tranquilidad JD volvió a dar señales de que sigue obsesionado por destruirme, y por extensión, a sus hijos.Su abogado en la Argentina inició acá una acción de “reintegro de hijo” (nombre que suena a “reintegro de cosa”) para volver a intentar arrancar a mis dos pichones de mi lado, llevárselos a Francia y someterlos a su paranoia y a su violencia psicológica.

Por supuesto presentó las dos sentencias que dictaron en mi contra las juezas francesas como fundamento de su exigencia, pero parece ser que en principio no le va a ser tan fácil la cosa, porque cuando intentó sacarme los chicos por medio de la Cancillería argentina en junio de 2010 lo mandaron para atrás, porque para que funcione ese mecanismo administrativo de restitución es imprescindible que el traslado o la retención del o los menores haya sido “ilícito”, ilegal, o sea cuando te escapas con ellos sin autorización del padre.

Y en este caso JD – que tenía el temor de que mi madre lo denunciara por haberla lesionado y eso lo perjudicara en su trabajo – dió la autorización, no sólo para que salga de Francia con ellos sino para que resida en Argentina, ante el Consulado Argentino en París.
Como el pensaba que yo me iba a arrepentir y lo iba a pensar mejor una vez que estuviéramos separados, no tuvo mayor reparo en firmar la autorización de residencia.

Pero las cosas no le salieron como quería, entonces pretendió arrepentirse y después que la Cancillería argentina le rechazó el requerimiento de que los chicos vuelvan a Francia y salió el primer fallo en Francia a su favor fue al Consulado para intentar que anulen la autorización alegando que como es francés “no entendió bien lo que estaba firmando” y cuando le recordaron que se le había informado claramente en español (idioma que el maneja perfectamente) y en francés los alcances de la autorización de residencia permanente, se enojó y pretendió apretar al Cónsul argentino diciendo que “lo habían engañado”, por supuesto sin resultado alguno,imagínense.

Por eso ahora su abogado apareció con los dos fallos exigiendo que la justicia argentina ordene el regreso de mis hijos a Francia.
Como había que responder a esa exigencia además de lo que me dijo mi abogado me puse a investigar por mi cuenta y lo que descubrí me puso los pelos de punta.

Resulta que leí varios casos de este tipo (aunque ninguno era exactamente igual al mío) pero lo que me dejó helada fue lo que escribían los ministros de la Corte ARGENTINA en sus sentencias (en todas ordenaban el regreso de los niños con el padre).
Después de leer los fallos lo único que se me ocurrió preguntarme es si estos ministros habrán tenido madre, y si la tuvieron, qué problema tan psicológico tan profundo habrán tenido con ella para menospreciar de tal manera el significado de la madre para un hijo. Se me vino a la cabeza el caso de los hermanos Schoklender que mataron a su madre (y a su padre).

Por ejemplo, dicen que en la actualidad para los niños ya el padre y la madre son lo mismo en cuanto al afecto de los hijos, y que el padre varón está perfectamente capacitado para criar solo a sus hijos pequeños aunque no esté la madre.

Además dicen que no importa mucho si los chicos necesitan a su madre, que la ley dice que deben volver al lugar de donde salieron aunque eso signifique separarlos de la mamá y eso es lo realmente importante pára “el interés superior de los niños”

Pero más feroz es lo que dicen los “peritos sicólogos” que les voy a contar en la próxima entrada porque el mundo se tiene que enterar como la “ciencia” sicológica y juridica nos está volviendo cada vez más inhumanos que las mismas bestias.

Después leí los tratados firmados por la Argentina con otros países, entre ellos Francia, y mi desazón aumentó, porque jamás pensé que podría exisir gente con tamaño desprecio por el rol de la madre en la consistencia emocional y en la formación de los hijos.

En mi página de Facebook colgué la historia de otra que salió huyendo con sus hijos de la violencia del marido.

La lucha continúa

Me quedé sin trabajo y haciendo malabares para poder atender las necesidades familiares por lo que me pasaba mandando curriculums y buscando en los diarios por lo que terminaba el día hecha bolsa y sin ganas de nada.

Felizmente ahora estoy de nuevo con trabajo aunque no hay plata que alcance, pero por lo menos mejoré mi autoestima y mis expectativas económicas en un contexto que pinta cada día mas feo.

JD volvió a venir en febrero y tuvimos una nueva reunión en el despacho del defensor de menores para acordar las condiciones de la visita con supervisión de la asistente social.

Esta vez se convino en que podía llevar los chicos a su departamento varias horas por día con la presencia de la asistente.Todo transcurrió con relativa normalidad salvo que desde el primer día los chicos llegaban anímicamente deprimidos, asustados, inquietos.

Constantino y Claudine, luego de más de una semana encerrados en un departamento, se negaron a que ponga en la mochila sus piyamas, incluso ayer Constantino no quiso salir a menos que dejara la mochila y pusiera los juguetes para ir a la plaza. Específicamente me dijo “yo no quiero dormir con mi papá, quiero jugar! ”

Desde el primer día que durmieron la siesta con él, y se despertaron sin la presencia de la asistente social, tenían miedo de acostarse, lloraban insoportablemente.
Constantino hizo una barricada para que no lo encuentren en su “escondite secreto”, algo que hacía en Francia cuando el padre lo aterrorizaba y no lo habia hecho desde entonces. Cada noche Claudine se escondía atrás de un sillón haciéndose un bollito.

Constantino se refería a la asistente no por su nombre, sino como “la señora que hace que papá no se enoje”, lo cual me hace estar segura del comportamiento agresivo del padre cuando ella no estaba presente.

El primer dia de clases, el padre alzó a Claudine en el aula pese a que ella le habia dicho que no quería, y de que gritaba como una marrana que la baje. Cuando le sugeri que vaya suavemente, el padre me dijo “¡Callate la boca!”, delante de todos y sin mostrar un mínimo de respeto.

Durante la estadía del padre perdieron más de un kilo cada uno, lo que es mucho según la pediatra.

Al tercer dia, los chicos me pidieron que ponga comida en la mochila porque el padre no les daba de comer. En realidad lo que pasaba era que en mi casa comen a toda hora, y el señorito francés sólo le daba las comidas tradicionales porque así se estila en Francia.

Cuando relaté esto a la psicóloga que me asiste en el Instituto me dijo sin dudar que estas actitudes de los niños no son compatibles con una relación normal del padre con los niños.

Después de la ida del padre a Francia tuvimos con mi madre como veinte días de lucha para recomponer el estado anímico de los chicos que quedaron sumamente alterados por la visita. Se volvieron agresivos, lloraban todo el día y por cualquier cosa y la hora de acostarse era un suplicio.En fin.

Luego seguimos con los trámites del divorcio, actualmente se sigue tramitando en Francia así que no tengo expectativa alguna de que salga una resolución que me favorezca, pero igual voy a pelear por mis hijos hasta el último aliento, porque después de esas extrañas muestras de desvíos sexuales de JD que ya mencioné antes, y que voy a describir ante los jueces si es necesario, no me puedo quedar tranquila a esperar que abuse de los niños.

Puede ser que ahora con la salida del troglodita de Sarkozy algo cambie en Francia y se llegue a una solución razonable, pero si no es así tendré que luchar en la justicia argentina para proteger a mis hijos de la brutalidad francesa.