Vivir con un psicópata y no perecer en el intento

Y llegó el primer cumpleaños de mi hijo, mi alegría era inmensa. Había leído acerca de la importancia de que el chico complete el año de vida porque se superan las principales causas de riesgo vital. Ahora, festejar esa bendición de Dios ya fue otro cantar. Como buen judío JD no quería gastar plata porque – me decía – el chico ni se daba cuenta, para qué gastar en regalos. El respeto a tradiciones propias de culturas que consideraba inferiores como la argentina no figuraba en sus libros. A duras penas logré invitar unos pocos amigos a casa, y por lo menos pude poner unos globos y una torta. Comparada a las fiestas que hacemos para el primer año en Argentina, esa miserable reunión era ¡Tan frustrante!, había tan poco contacto con niños debido a las órdenes del padre, que se me partía el alma porque esas ocasiones no se repiten. Así que pasé el primer año de mi hijo sonriendo a las visitas y haciendo de tripas corazón.

La relación con mi marido ya era desastrosa, pero había logrado a fuerza de discusiones, soportar gritos y disgustos en el hogar, integrarme sin embargo a algunos ambientes sociales.

Fue entonces cuando JD dio otro pasito más en su “estrategia” para cortarme la salida y convertirme en un apéndice de su persona.

Para que quede claro, en estas cosas generalmente se avanza de a pasitos; a los primeros requerimientos una accede casi al descuido, o diciendo “Bah! es una tontería, no vale la pena discutir por esto”.

Por ejemplo a una amiga jovencita que estuvo de visita en mi casa le llamó la atención que una noche que ella se iba a bañar, el se acercó y le dijo que por favor le seque la bañadera, pues él se bañaba a la mañana muy temprano. La piba se quedó de una pieza, por supuesto que secó la bañadera pero mientras lo hacia calculaba que faltaban por lo menos 5 horas para que el se bañe, tiempo más que suficiente para seque sola. ¿Cual era el chiste?

El chiste es que éste no es ningún chiste, es el método de sometimiento que las personas enfermas de este mal no pueden dejar de emplear, es más fuerte que ellas.

Los que sufren de esta neurosis primero te piden una pavada, que ni vale la pena discutir, luego otra y otra al fin te pasas el día entero haciendo las tonterías que te piden y luego … ¡Te recriminan que te pasas todo el tiempo haciendo tonterías! Es de locos. ¿O no? Ahh!!!!

Ahí no termina la cosa, te cuentan historias de fantasmas, salidas de su mente retorcida. Si por casualidad las repites ante otras personas … se te burlan !!!! Me lo hacía todo el tiempo y entonces la siguiente vez salía solo, argumentando que la vez anterior lo había hecho pasar vergüenza.

Los que leen esto pensarán y con justa razón “¡Pero ésta es una débil mental! ¿Cómo no se rebelaba y cortaba la relación?” Parece fácil ¿No? Pero una tiene tendencia a ignorar las señales. Pregúntenle a las miles de mujeres latinas golpeadas que sufren en silencio en Francia. En España tuvieron que hacer una campaña gubernamental para intentar parar los abusos maritales porque se han convertido en un problema nacional. Estos son los países “evolucionados”.

Como sea, la verdadera razón por la que yo soportaba esta agresión sicológica y anímica y a pesar de todo trataba de encaminar mi matrimonio era mi hijo. Descubrir que era inútil intentar cambiar a un enfermo mental me llevó mucho tiempo porque yo me negaba a admitirme a mí misma que fuera tan terminal el problema. Pero la definición técnica de la personalidad psicópática ahora me revela cosas que en ese momento ni se me pasaban por la mente: ”La personalidad psicopática se da en individuos que deben satisfacer necesidades especiales y para ello hacen un uso particular de su libertad, valiéndose de códigos propios y utilizando a las otras personas como cosas.”

Como decía, ese era solo un pasito más, porque siguiendo con su enfermizo plan de dominación total mental y anímica luego empezó a meterse con Constantino, que con un año ya empezaba a decir sus primeras palabras y a dar sus primeros pasos. Lo hacía porque sabía que era mi punto más vulnerable y maltratarlo era la forma de torturarme sutilmente para bajarme la autoestima.

¿Que hacia ? Lo sometía a exigencias superiores a su edad. O lo llevaba a un tobogán grandísimo y lo lanzaba solo desde arriba, o él iba en bicicleta y remolcaba el triciclo del niño a una velocidad que lo llenaba de miedo, o lo dejaba plantado solo en la escalera de entrada del edificio y se iba, o cualquier otra ocurrencia de ese tipo supuestamente para “templar su carácter”. Ahora me doy cuenta de que para él Constantino era una especie de mascota a la que había que “entrenar” como sus padres “lo entrenaron” a él.

Empezaron las primeras violencias físicas y sicológicas contra mi hijo: lo obligaba a comer a pesar de no querer y el llanto del chico lo enfurecía y lo sacudía sin piedad ¡Un año!!. Un día salí y al volver descubrí que durante media hora le estuvo metiendo comida a la garganta, como si fuera un pato para hacer foie gras, con lo cual no podía dejarlo solo en estos horarios. O lo sacudía hasta aterrorizarlo para que coma o para que deje de llorar. Lo encerraba en el cuarto, lo retaba como loco si había juguetes fuera de lugar. Lo acostaba tuviera o no sueño. No quería verlo por las mañanas ni las noches durante la semana. No quería llevarlo al doctor cuando estaba enfermo, mucho menos de noche, había que hacerle un escándalo para que lo haga.

Ahora me pregunto ¿Porqué no reaccioné y defendí mejor a mi hijo de esas agresiones? ¿Porqué dejé que canalice su ira patológica con un niño de tan corta edad? Quizás ya estaba demasiada debilitada anímicamente y no me daba cuenta, quizás el miedo me había quebrado la personalidad o quizás quería evitarle un trauma aun mayor como la separación, que al final fue inevitable.

Constantino, que al principio era un niño tranquilo viviendo su infancia normalmente, super dulce y atento, un bebé modelo, poco a poco se fue transformando en un chico inquieto, intranquilo, lleno de temores y rebelde. Le costaba todo, comer, dormir, salir, entrar y ¡Que bueno! Así JD tenia muchas razones para quejarse del trabajo que daba criar un hijo!!!!!

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One thought on “Vivir con un psicópata y no perecer en el intento

  1. lo que redacta yo lo pase de la misma manera ,estuve casada con uno durante 45 años ,al final mi hijo también es psicópata intenso y mi nieta mayor tambien nacio sin alma .El redacto parece mi vida ,este actúo de la misma forma con mi hijo ,pero yo no lo supe defender porque me manipulaba como quería .Había logrado cansarme tanto que ya no discutía más con él

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