Machismo ¿O mariconismo?

Me sentía muy débil , mi mamá se marchó porque se le terminaba la licencia y quedé con mi hijo, mi perra y mi esposo, en ese orden. El estaba afuera de 8 a 20 durante la semana y cuando volvía cenaba en silencio, miraba unos minutos a su hijo dormido y se iba a acostar y más o menos que cerraba la puerta del dormitorio y colgaba un cartel de Not disturb.

Despacio yo hacia todas las cosas de la casa que podía y dormía cuando el bebé me dejaba. Eso es común en cualquier nacimiento, pero para ese entonces JD volvió al mal humor porque no soportaba el llanto del pibe, así que me cambié de habitacion para no molestarlo, pues decía que si no dormía bien no rendía en el trabajo y tenia que dormir 10 hs por lo menos. Fin de la discusión.

Que yo, debilitada como estaba durmiera poco, era un tema menor. El importante era él, el supermacho que no se bancaba un poco de cansancio. Por otra parte lo aterraba la idea de que un menor rendimiento lo pusiera en la lista de prescindibles en France Telecom. Es una paranoia común que se cobró 58 suicidios de empleados en dos años sólo en esa empresa. El trabajo en Francia es considerado mas bien un status social que la necesidad de trabajar por dinero, porque hay mucha ayuda del estado, pero te quedas sin trabajo y es como si la tierra te tragara, como dicen en Argentina, socialmente “no existís”.

Aquí es en serio eso. Los amigos te abandonan, los demás te miran mal. Encima JD es de religión judía y descendiente de argelinos y los franceses “puros” no miran con mucha simpatía a esos connacionales aunque hayan nacido en el mismo país y sino pregúntenle a Dreyfus. Razón de más para que alguien inseguro le tema mucho a esta situación, así que no le importaba dejarme librada a mi suerte con tal que de no perder su status. Prioridades son prioridades.

Un mes después me hicieron la intervención quirúrgica y me sacaron del útero un pedazo de placenta como de un dedo gordo exponiendo el grueso error de los supergalenos, pero el alivio que sentí fue fue como si saliera de un pozo oscuro y di vuelta la página porque para hacer un juicio de mala praxis necesitaba el apoyo de mi marido, que obviamente no tenía. Dos meses después viajé a la Argentina donde me recuperé un poco más.

No obstante, con la pérdida de sangre en el parto, sumada al tratamiento posterior quedé como lenta y me costaba mucho hacer las cosas y trámites diarios, pero mi hijo me daba la fuerza para superar todo y sobrevivir.

Mientras tanto trataba de ver que tan diferentes eran las madres francesas que JD siempre me sacaba como ejemplo. Investigué en algunos foros como se comportaban las otras mujeres. La esposa de un amigo de JD por ejemplo tuvo su nena, se fue de vacaciones durante un mes a la casa familiar dejando a su beba al cuidado de una portera. La bebé lloraba mucho y la mamá me decía : “No la aguanto!!!” Ese era el modelo a seguir.

También empecé a investigar el tema de las guarderías que hay de 5ta clase y que no dan abasto a la demanda porque las madres “tienen que trabajar”. Aquí también juega el tema del estatus.

Mi idea era reintegrarme al trabajo ,pero antes tenia que encontrar a donde dejar a Constantino. Con mis conocimientos académicos tenía la posibilidad de organizar una ONG de padres para crear una guarderia parental que hiciera actividades intergeneracionales e interculturales, que es además una muy buena opción para dejar al niño en buenas manos y poder trabajar tranquila.

Presenté la opción a mi tutor del Seguro de Desempleo y dada la necesidad que hay de guarderias no sólo aprobaron de inmediato el proyecto, sino que me pagaron durante 2 años para ponerla en marcha y antes de comenzar me mandaron a un curso intensivo de Creación de Empresa, ya que esto era una verdadera Unidad de Negocios que debía organizarse de manera eficaz y sostenible. Comence a reunir y conocer a personas que estuvieran en mi situación, me asombré de ver cuántos franceses critican la situación actual y organicé la asociación.

Todo este trabajo a JD le parecia inútil y sin destino. Yo pensaba en ese momento que la búsqueda de estatus le impedía ver que este era un trabajo como cualquier otro. Según su óptica yo había descendido a ser una especie de baby sitter, los beneficios para su hijo de ser cuidado por padres y no por empleados no contaban.

Pero ahora me doy cuenta, que su objetivo durante esos dos años era desmerecer mi capacidad, porque cuando finalmente tomó forma la ONG y empezó a funcionar, se puso como loco.

Y no era para menos. Imagínense. Él, que había creído haber logrado encerrarme en la casa, que me vista a su formato, que no cultive relaciones sociales o amistades, que esté a su entera disposición de pronto se desayuna con que venía hablando y discutiendo programas con Alcaldes, Senadores, Diputados, Ministros, Representantes de la Comunidad Europea, etc. a los que él nunca tendría acceso. Hasta tuve una oferta indirecta de sumarme a un proyecto político.

Pero más era positiva la curva, más la violencia moral y la presión sicológica iba en aumento. Quizás debí tomar la decisión en ese momento, pero fui criada durante veinte años en un ambiente familiar donde si bien había disputas y peleas se resolvían civilizadamente, y donde mis padres no tenían complejos de inferioridad que degradara la relación. No iba a dejar mi proyecto de vida en la primera de cambio. Siempre hay esperanzas hasta cinco minutos antes de la muerte. Pero ésta llega.

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