Los niños “objeto”

A veces, entre el vértigo del trabajo, la escasez de dinero y el cuidado de los chicos me queda un ratito y hago una pausa para pensar un poco mas allá de las cosas cotidianas. Entonces paso revista a la situación que estoy viviendo y sus causas. Me pregunto en que medida contribuí a que mi matrimonio naufragara y a que la vida que estaba supuestamente construyendo junto a JD se derrumbara y se transformara en esta especie de vía crucis que me toca transitar con mis dos pequeños ángeles.

Obviamente no soy la esposa perfecta, tengo mis agujeros anímicos, mis berrinches, mis hábitos y mis ocurrencias como cualquier mujer, pero creo haber puesto bastante de mi parte para mantener mi matrimonio en un nivel de tolerancia mutua aceptable.

Ahora bien, tú conoces a un tipo, te gusta, convives con él, te trata bien, te vas a vivir a su país, te casas sin reservas y luego él comienza a cambiar (o a mostrarse como realmente es, no lo sé) y empeora cuando viene el primer hijo. Te persigue con criticas constantes de mala manera, tiene referencias despectivas hacia tu país, establece condiciones rígidas, tiene un mal humor constante y exigencias permanentes con su ropa y la comida como si fueras la sirvienta etc.

Al principio no son muy marcadas, no les das mucha importancia,siempre son “para tu bien”, “para mejorarte”, “porque te tenés que adaptar”, pero conforme pasa el tiempo el acosos convierte en hábito, la agresión se va agravando y comienzas a sentirte alterada, deprimida, tu autoestima se viene al suelo y comienzas a tener miedo hasta de hacer las cosas más sencillas para no molestarlo, tus propios criterios, tus valores, tu pensamiento se ponen borrosos.

La cosa se pone realmente seria cuando el acoso psicológico se extiende al chico y se empiezan a ver las consecuencias en la personalidad y en las conductas de tu hijo. Entonces ¿Qué debes hacer?

¿Reprimirte totalmente, dejar de ser quien eres, soportar en silencio por años la violencia “pasiva” que ejerce tu marido sobre ti, autodestruirte como persona, todo para no romper tu matrimonio?

Y aquí está la trampa. Porque en primer lugar, la conducta de tu marido es cíclica, matiza sus arranques de permanente mal humor con algunos días de supuesta sensibilidad. Luego, como tus familiares y amigos están a miles de kilómetros estás sola con tu alma, y cuando hablas por teléfono con ellos no cuentas nada porque no tiene ninguna utilidad, el único resultado que puedes obtener es trasladarle a tus seres queridos la aflicción que te envuelve y te confunde.

Además él hacia afuera se muestra como otra persona, entonces cuando le dices a alguna amiga circunstancial parte de lo que te pasa te mira sorprendida “JD? Pero si es un caballero, es un divino, cómo te ayuda!.” Pasan los días y cada vez más te debates entre ver como perjudica la personalidad de tu hijo acosándolo y la impotencia de no poder corregir la situación, porque cada intento que haces termina en lo que él busca, una discusión que te deja a la miseria, siempre delante de tus hijos porque sabe cuánto te duele que vean eso, descalificándote frente aellos, creándoles inseguridad y miedos, y preguntándote hasta cuando podrás soportar la situación.

-Si era así, ya era claro que en tu relación con tu marido había rasgos de violencia emocional, una manipulación evidente ¿Porqué te quedaste embarazada de nuevo?- me preguntó mi sicóloga.

No le pude responder. Ahora, a la distancia me doy cuenta de que pasa que a esta altura una ya está medio estúpida y confundida y no razona debidamente. Quizás pensé que con otro hijo las cosas se suavizarían y se podría convivir, no lo sé realmente, no lo tengo claro. Lo que sé es que la noticia del embarazo no trajo ningún cambio de conducta, al contrario, todo se siguió deteriorando, especialmente mi personalidad.

Ahora bien, aún suponiendo que la culpa o la responsabilidad por la ruptura es de ambos por partes iguales, que con mi manera de ser demasiado tolerante yo provoqué que él intentara someterme sicológicamente utilizando a mi hijo. ¿Con quién deben quedarse los chicos pequeños en caso de separación? He aquí la cuestión clave, que trasciende lo jurídico para ingresar en lo sencillamente humano.

El código civil argentino y toda la legislación y la jurisprudencia de familia hasta ahora contestaban con seguridad: con la madre, salvo obviamente causas graves que lo desaconsejen. Es lo que marca la naturaleza, hasta las bestias más salvajes lo respetan, pero nosotros, los seres humanos, en nuestra ilimitada soberbia nos creemos más sabios que ella y en base a tal aspiración de divinidad sancionamos leyes, firmamos tratados y dictamos sentencias que la contradicen con lo cual nos convertimos en seres más bestiales que los mismos animales so pretexto de respeto al “interés superior del niño”. ¿Qué interés mayor puede tener un chico de dos o tres años que estar con la madre? ¿Qué derecho puede ser más prioritario que ése para el niño

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