Las razones de la jueza

Antes que nada debo contarles que el día 5 de octubre de 2011 tuvimos una reunión en la Defensoría de Menores que interviene en mi caso aquí en la Argentina. Participaron JD, sus dos abogados, por supuesto el Defensor y sus adjuntos, y nada menos que LA VICECONSUL DE FRANCIA, UNA FUNCIONARIA DESTACADA ESPECIALMENTE POR EL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES DE FRANCIA, una ex-jueza que viajó a la Argentina especialmente para esta reunión Y UNA TRADUCTORA.

¿Queda alguna duda de que este caso no es un asunto entre privados sino que el Estado francés está detrás para presionar en favor de mi marido en función de su “política de Estado” respecto de los hijos nacidos en su territorio? No digo que esté mal que se preocupen por sus ciudadanos en el extranjero, digo que esta “preocupación” no puede llegar al extremo de avalar barbaridades judiciales e injusticias perjudicando a los niños como en mi caso condenándolos a vivir sin su madre sólo porque sus necesidades demográficas así lo exigen. Después voy a contar lo que pasó en esta audiencia.

Dicho ésto paso a comentar los fundamentos de la sentencia que pretende dejarme en la calle y sin mis hijos. Según la particular visión de la jueza “todo demuestra que la vida de pareja y de los hijos estaba organizada en Francia y que cuando la Sra C. se va del territorio para ir a la Argentina, es solo provisorio y para reponerse. Incluso, la autorización dada por el Sr G es solo por el periodo del 1/11/09 al 25/05/10. Ella debía entonces volver con los hijos, lo que no ha sucedido hasta este momento.”

Aparte de la obviedad de que “la vida de la pareja y de los hijos estaba organizada en Francia” (algo que nunca se discutió) la jueza omite deliberadamente considerar toda la documentación presentada por mi parte en la que se ve que en las tres sesiones de mediación que se hicieron aquí en la Argentina surge que el divorcio fue consensuado, que JD sabía perfectamente que yo venía a la Argentina a quedarme con mis hijos.

Pero lo que es francamente alevoso, es cuando esta jueza dice que “la autorización dada por el Sr G es solo por el periodo del 1/11/09 al 25/05/10” y que entonces yo debía volver con mis hijos después de esa fecha.

Para forzar el retorno de los niños la jueza toma en cuenta en su explicación una autorización de residencia transitoria presentada en el juicio por mi marido (que yo le había rechazado en su momento), y NO CONSIDERA la autorización de RESIDENCIA PERMANENTE de los chicos firmada por él ante un funcionario del Consulado Argentino en Francia, que yo presenté en el expediente y que esta magistrada hace de cuenta que no existe, ni la menciona. En la Argentina esto se llama prevaricato, no sé como será en Francia.

Tan es así que cuando un mes más tarde JD intenta hacer valer en Argentina esa sentencia tramposa para llevarse los chicos a Francia la Cancillería argentina le rechaza DOS VECES el pedido EN BASE A ESA AUTORIZACION DE RESIDENCIA PERMANENTE. (Que la jueza francesa no vió).

Pasó lo siguiente. Cuando JD vio que el divorcio iba en serio me quiso subestimar como era su costumbre y fue a la Alcaldía de Vicennes y me trajo una autorización certificada para salir con los chicos como que yo me iba de vacaciones a la Argentina con fecha de retorno, entonces yo le dije que eso no servía y me tenía que dar una autorización de residencia permanente tramitada en el consulado argentino. Cuando yo averigué como era el trámite el personal que me atendió, además de pedirme una constancia de oferta de trabajo (que le di) me dijo: “Señora, en estos casos dada la seriedad que representa una autorización de residencia permanente y los conflictos que se han presentado, su marido tiene que venir SOLO, le explicaremos detalladamente los alcances de lo que va a firmar, que usted va a la Argentina a trabajar y si está de acuerdo en que los niños residan en forma permanente enla Argentina labramos el documento y lo firma”. JD fue y firmó. Ahora él le dijo al Cónsul que “le hicieron firmar algo que no entendía” (JD habla y entiende perfectamente el castellano).

Por lo tanto la jueza procedió de mala fe ocultando la existencia de ese documento que probaba fehacientemente que de ninguna manera yo había venido a la Argentina “a reponerme” con obligación de volver, como también las actas de mediación en las que él aceptaba el divorcio y que yo tuviera la guarda de los chicos pero no la cuota alimentaria.

Eso no se animaría a hacer un juez si no tuviera el respaldo político del Estado francés, al que JD como individuo le importa un bledo pero sí tiene importancia para usarlo como instrumento para castigar a las osadas mujeres que se niegan a seguir siendo maltratadas por sicópatas violentos y manipuladores y se llevan a otro país los chicos franceses que ellos necesitan para oxigenar una sociedad con demasiados viejos. Amiga, créeme que no estoy exagerando y abre bien los ojos cuando tengas que tomar la decisión de casarte y tener hijos en Francia. Aún más, no lo hagas. Cásate y ten tus hijos en tu país.

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