La fuerza es el derecho de las bestias

Cuando inicié en Francia el juicio para la tenencia provisoria de mis dos hijos lo hice con algunas dudas, pero pensaba: “¿Que juez en el mundo va a cometer la crueldad de separar a una madre de sus hijos, uno de ellos de seis meses?” Pronto tuve la respuesta: “Un juez francés”.

“La fuerza es el derecho de las bestias”. La verdad, a pesar de haberla escuchado mas de una vez, nunca le puse mucha atención a esta frase que pertenece a un político que sabía lo que decía, hasta que me tocó en carne propia. Aunque en realidad creo que las bestias no hacen cosas como estas, es un “privilegio” reservado a los seres “humanos”.

Después de separarme de mi marido y viajar a la Argentina con mis hijos en el mes de noviembre de 2010 (mi hija Claudine tenía un mes) hablé con una mediadora para que cuando viniera JD hagamos un acuerdo sobre las condiciones del divorcio como habíamos quedado en Francia. Efectivamente cuando el llegó a Buenos Aires en diciembre de 2010 fuimos. Las deliberaciones fueron bastante amargas, pero sin embargo casi llegamos a un punto de coincidencias, digo “casi” porque cuando llegamos a la cuota alimentaria para los chicos él dijo: “Ah, no, el que se queda con los chicos que se haga cargo de los gastos yo no pongo un euro” y no hubo manera de continuar el diálogo. Entonces quedamos en que yo iba a iniciar el juicio y que el juez decidiera si correspondía o no la cuota alimentaria. Pero ese era el único punto en disidencia. Hasta ese momento.

En el mes de febrero de 2011 la abogada que había contratado en Francia, que lamentablemente era una improvisada en la materia como descubrí amargamente más tarde, inició el juicio de divorcio. En el sistema francés primero se celebra una audiencia para establecer provisoriamente la tenencia de los hijos, el uso de la vivienda familiar, la cuota alimentaria y el régimen de visitas.

Primer error de la abogada, omitió un artículo del Códgo Civil francés en su presentación para justificar mi viaje a la Argentina. Segundo error, ante mi consulta me dijo que la audiencia podía celebrarse sin mi presencia así yo no tendría que viajar de Argentina a Francia solamente para esa diligencia. Tercero y más grave, no debió iniciar el juicio y esperar que sea mi marido quien lo comience. En el próximo capítulo de este drama explicaré porqué.

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