Derechos semi-humanos

Lamento actualizar este blog con tanta demora, pero … los chicos crecen, cada vez tiene más exigencias y hay que cuidarlos más de modo que el tiempo que me queda es bastante escaso porque termino el día realmente reventada y sin ganas de nada.

Constantino ya cumplió 6 años y Claudine 3, están hermosos y sanitos aunque revoltosos y desobedientes. El padre sigue sin mandar un peso para su mantención, quizás creyendo que con esa táctica extorsiva me va a quebrar. Pero siento que mis hijos me dan una fuerza increíble para resistir en esta lucha desigual en la que no sólo tengo que pelear contra JD sino contra la brutalidad, insensibilidad y cobardía de juezas, ¡Sí, mujeres! francesas y argentinas.

Y ni que decir como me alientan la paciencia y el cariño de mis padres, sin la ayuda de los cuales no hubiera podido liberarme y liberar a mis niños de la ira y el resentimiento de un personaje que se volvió alienado y vengativo.

Mientras, seguimos esperando que él se digne responder si acepta o no el acuerdo propuesto a sus abogados argentinos respecto de la tregua judicial por dos años. Su silencio me hace pensar que no lo va a aceptar y va a esperar el resultado del juicio de divorcio en el que tiene evidentes ventajas desde que se tramita en París.

Sobre eso, en estos días estuve leyendo algunas notas sobre quejas de familiares de personas presas por haber participado en la represión ilegal de los 70’s en cuanto a sus derechos humanos que dicen no ser respetados por las autoridades, y eso me hizo pensar sobre este tema con relación a mi situación personal y familiar.

Primero, que yo sepa, dado que el derecho es una creación humana para poder convivir sin matarse los unos a los otros no hay derechos que no sean humanos, así que nunca entendí la razón del agregado “humanos”. ¿Los animales tienen derechos? ¿O los vegetales, o las piedras? Quizás por “humanos” se quiere significar “naturales” o comunes a cualquier persona desde su aparición en la vida.

Pero si es así, la sustitución de “naturales” por “humanos” encierra una gran falsificación porque al mismo tiempo que muchos se rasgan las vestiduras por lo que califican como violaciones a los derechos “humanos” miran indiferentes como se violan derechos naturales, cuando no cooperan activamente para desconocerlos, sin que se les mueva un pelo.

Eso habla a las claras que en realidad el ser “humano” todavía no llegó a serlo totalmente y que su parte animal predomina sobre el atributo que supuestamente lo convierte en una especie superior del mundo animal, es decir, la inteligencia.

O sea que para no tener que reconocer los derechos naturales el hombre inventó los derechos “humanos” que desconocen en gran medida a aquellos.

Por ejemplo, mis hijos tienen el derecho natural fundamental de vivir hasta su juventud junto a quien los tuvo nueve meses en su cuerpo y les dio la vida, como sucede en la naturaleza, pero el ser “humano” inventó “el interés superior del niño” y se arrogó el derecho de definir en cada caso cual es aunque ello signifique violar el derecho natural de los que dicen “proteger”.

En mi caso, las bestiales juezas francesas (sí, mujeres y madres) entendieron arbitrariamente que el “interés superior del niño” es respetar una ley dictada para otra cosa aunque ello implique separar hijos de su madre de la que nunca se habían separado antes.

Para estas magistradas? los sentimientos y emociones de estos seres tiernos e indefensos no entran dentro de su “interés superior” … porque así lo dicen ellas. Fin de la discusión.

¿No tienen entonces mis hijos el más elemental derecho humano que es el derecho a estar con su madre? Pura hipocresía.

Estas situaciones espantosas que me tocó vivir me hacen pensar que en realidad el ser “humano” aún no llegó a ese estadio de humanidad suficiente como para llamarse así.

Quizás está en camino a serlo, quizás hay muchos que ya lo son, pero son más, infinitamente más, los que se manejan con criterios que desmienten la pretendida inteligencia del hombre – comúnmente llamada “buen sentido” – y en realidad son sólo seres semi-humanos porque si de verdad fueran “humanos” comprenderían que la ley fue hecha para el hombre, no el hombre para la ley.

¿Por qué tengo que estar luchando para que no me separen de mis hijos si no he cometido más falta que dejar a un hombre que me hizo a mí y a Constantino un daño psicológico tremendo que estamos tratando de reparar?

Por eso, los tan mentados “derechos humanos” son en realidad “derechos semi-humanos” porque son usados y manipulados por seres indigestados de egoísmo que se creen dioses y de verdad sólo son una especie de máquinas, solamente ven su propio interés y se desentienden del dolor y la aflicción que crean sus actos contra natura.

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