Como empezó.Cuzco.El encuentro.el noviazgo

Si eres española, italiana, peruana, argentina o de cualquier otro país que no sea Francia, y estás de novia con un tipo francés, sigue este consejo para no tener que arrepentirte cuando sea demasiado tarde y ya seas una víctima más de un sistema despiadado al que poco le importa arruinarte la vida con tal de procurarse sangre nueva para compensar la inmigración masiva que viene de su vecindario y el envejecimiento que sufre una sociedad egoísta y bárbara.

Lo que vas a leer en las páginas te explicará las razones de esta advertencia. Mi historia es la de muchas jóvenes que como yo pensaban que Francia era un país con un grado de civilización avanzado respecto del resto del mundo, lleno de oportunidades de desarrollo personal. Lo que pasé durante mi vida en París y lo que estoy viviendo hoy me han convencido de que los derechos humanos que tanto cacarean son solamente para los varones franceses, los de la mujer y del niño que figuran en France-Diplomatie son meras fórmulas sin ningún correlato con la realidad que se vive cuando la máquina de sometimiento te atrapa y te convierte a ti y a tus hijos en víctimas e instrumentos de las “políticas de Estado de la República Francesa.”

Cómo empezó todo

Mi nombre es María Victoria. Soy hija de padres divorciados y viví la mayor parte de mi vida con mi madre y su segundo esposo que llevan treinta años juntos. Pertenezco a una familia de clase media normal proveniente del interior que está radicada desde hace quince años en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Mi madre es arquitecta y su marido abogado y político. Tengo un hermano que se llama Martín y vive en una localidad próxima con su esposa y su hijo.

Estudié varias materias de abogacía y relaciones internacionales y terminé recibiéndome de licenciada en Ciencias Políticas. A fines del año 1998 después de terminar de rendir las últimas materias de mi carrera decidí hacer una excursión a Machu Pichu, Perú, para hacer el recorrido del famoso Camino del Inca.

Luego de invitar sin éxito a varias amigas a realizar este viaje resolví largarme por mi cuenta a esa región tan misteriosa y atractiva. Contacté a una empresa que organiza excursiones con jóvenes universitarios y allá fui, rumbo a la aventura, llena de expectativas y de entusiasmo juvenil propios de mis escasos veintipico de años..

Partimos el 14 de agosto de 1998 en avión desde Buenos Aires. En el grupo iban jóvenes argentinos y franceses que iban a pasar 10 días recorriendo Cuzco y 4 en el camino del Inca en las montañas.

Cuando llegamos a La Paz, me di cuenta de que en el avión me habían robado la cámara fotográfica de mi mochila. Fui a hacer la denuncia a la compañía aérea, lo que retrasó a todo el grupo que se quedó esperando. Empezamos mal.

Cuando terminé el trámite y fui a la combi que me esperaba el único asiento que quedaba era al lado de un francés muy hosco y que hablaba poco castellano. Recorrimos la ciudad sin cambiar palabra y bajamos en el hotel. Afectada por la altura me acosté temprano, no tenía ganas de nada.

Al día siguiente salimos hacia Cuzco donde realizamos varias excursiones en los alrededores.Luego de los cuatro días previstos el quinto empezamos el recorrido del camino del Inca durmiendo en carpas y bañándonos en el agua del deshielo

Recorriendo Cuzco
Los franceses y argentinos eran muy simpaticos a excepción de uno muy introvertido y malhumorado.A medida que fuimos ascendiendo por las laderas de las montañas, con el cansancio y el frio se fue dando un muy buen ambiente amistoso. Para mi sorpresa, la noche antes de llegar a la Ciudad Sagrada, el francés hosco a quien por ahora indentificaré como JD. me invitó a bailar y después de cenar, en el camino hacia las carpas, se me declaró … y se me pegó en el resto del viaje (con mucho mejor humor). La verdad, la pasamos bien.

Llegamos de vuelta a Buenos Aires. Resultó que JD. vivía a dos cuadras de mi depto en Recoleta. Empezamos a frecuentarnos, salir con amigos y a recorrer la ciudad. Las reuniones y fiestas eran frecuentes.Pasaron dos meses. Como era el día de la madre invité a J.D. a conocer a mis padres.Llegó a la casa con 15 amigos. Había franceses y españoles. Era la época de Menen. 1 a 1. Todavía la Argentina era una fiesta. Las empresas extranjeras que compraron las ex empresas del Estado habían traido a su personal para integrarlos a los argentinos en las nuevos emprendimientos.

Viajamos, salimos con amigos, paseamos, intentamos aprender a bailar tango.Pasó el tiempo. Un día un amigo muy cercano a JD empezó a simpatizar mucho conmigo. JD hizo un escándalo y nos dijo a ambos que iba a tener que elegir ya que no podía soportar la situación. Yo saqué el billete premiado.El amigo de JD y yo pensamos en ese momento que JD estaba celoso de mí, pero años mas tarde descubrí la verdadera razon. Secretos de montaña.

Francia

Meses más tarde JD me invitó a ir a Francia a conocer su país y a presentarme a sus padres que vivían en Lamanon, una pequeña ciudad cercana a Marsella. Paseamos por varias regiones, todo muy lindo. La familia, con costumbres muy austeras y algo extrañas, quizás adquiridas en tiempos de escasez. Ni bien llegamos la madre de JD revisó mi valija cuando yo no estaba como si fuera de ella, sacó mi ropa interior, la lavó ¡Y la colgó de una soga en la entrada de la casa! La intimidad? Al inodoro. Primer encontronazo.No fue una estadía placentera. Varias veces me di cuenta de que sus padres intentaban alcoholizarme. La madre cocinaba cosas que me producían alergias y no había manera de que me tenga consideración. El ambiente era mas bien hostil.

Japón

Regresamos. A pesar de ser ya una pareja estable, JD se negaba a convivir conmigo porque quería hacer una experiencia en Japón para terminar su doctorado.Se fue. Desde Japón luego me mandaba pilas de mails diciéndome que me extrañaba. Parece que era cierto porque me mandó los pasajes para que lo visite. Fui.En Japón JD se comportaba muy extraño, casi violento, me proponía relaciones intimas pervertidas que yo rechazaba. Pensé que quizás habia visto mucho porno mientras estaba solo. Sentí un poco de miedo. Cuando advirtió que la cosa no funcionaba, se justificó con el exceso de presión por los estudios y el trabajo.Volví a la Argentina.

A los seis meses que terminó su experiencia en Japón, JD se fue a Francia y negoció con la Compañía France Telecom donde trabajaba su nuevo contrato en Argentina, con nuevas condiciones.Para que permanezca aquí le ofrecieron alquilar un departamento a su elección con gastos de instalación y muebles incluidos. Aceptó. Encontramos depto a estrenar. Piso 27. Todo cool. Se lo alquilaron. Me cambié. Convivimos. ¿Era feliz? Digamos que me sentía bien aunque con cierta inquietud. Y punto. Porque JD volvió de Japón huraño, cero demostraciones de afecto. Cuando le pregunté que le pasaba se justificó diciendo que su vida en Japón de alguna manera le había “contagiado” la idiosincracia del varón japonés, un tipo cerrado, poco comunicativo y sumamente autoritario.

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